martes, 27 de marzo de 2012

ALGUNOS EJERCICIOS NEUROBICOS

  •       Bañarse con los ojos cerrados. Sólo con el tacto, localice las llaves de agua, ajuste la temperatura del agua, busque el jabón, o el shampoo... Verá cómo las manos notarán texturas que nunca antes había percibido.

  •       Cada día observe detenidamente un objeto (una fotografía, una casa o edificio, una persona que pase por la calle), luego, dibújelo o descríbalo detalladamente en su cuaderno inmediatamente. Esto ejercita también su memoria reciente. Al final de la semana repita las descripciones de los siete objetos. Esto ejercita la memoria remota.

  •       Usar la mano no dominante. Coma, escriba, abra la pasta dentífrica, lávese los dientes, abra el cajón con la mano que más trabajo le cueste. Péinese, báñese píntese, aféitese, lávese lo dientes con la mano no dominante.

  •       Estando en su cocina o su comedor, cierre los ojos y trate de identificar los olores (olor a pan, a pescado, a guiso, etc.). Luego inmediatamente escríbalos en su cuaderno.

  •       Lea en voz alta. Se activan distintos circuitos diferentes a los usados para leer en silencio.

  •       Cambie sus rutas. Tome diferentes rutas para ir al trabajo, a su casa.

  •       Haga una lista de todas las comidas que comió en la última semana. Haga una lista también de las comidas preferidas y de donde fue que las saboreó la última vez.

  •       Cambie sus rutinas. Preocúpese por salir, conocer y charlar con personas de diferentes edades, trabajos e ideologías.

  •       Al responder una llamada telefónica,  trate de reconocer quien está llamando antes de que le digan su nombre. Al final del día haga una lista de todas las personas que la llamaron o con las que habló en el día. Anote también sus números de teléfono. Al final de la semana haga una lista de todas las personas que la llamaron o con las que habló en toda la semana y de sus teléfonos.

  •       Experimente lo inesperado. Use las escaleras en lugar del ascensor. Salga al campo, camínelo, huélalo.

  •       Cambie las cosas de lugar. Al saber dónde está todo, el cerebro ya construyó un mapa. Aprenda algo nuevo. Cualquier cosa puede servir, aprenda fotografía, cocina, yoga, estudie un nuevo idioma, arme rompecabezas, tápese un ojo para que pierda la percepción de profundidad, por lo que el cerebro tendrá que confiar en otras vías.

  •       Identifique las monedas. Ponga en su carro varias monedas diferentes y téngalas a la mano para que, mientras esté esperando en el semáforo, con los dedos trate de identificar la denominación de cada una.

  •       Cambie el mouse del computador al lado contrario de donde lo usa comúnmente.

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